domingo , 18 noviembre 2018

Historia de Coatepeque

En el año 1550, Coatepeque se menciona como un pueblo de indios con 130 habitantes, siendo estos tribus Pok’okomanes de la familia Maya Quiché, según vestigios arqueológicos localizados en el municipio. Se ubicaba dentro del Obispado de Guatemala.  Con el paso del tiempo su población fue aumentando hasta que en 1740, alcanzó los 550 habitantes según el alcalde de la ciudad de  San Salvador, don Manuel Galvez Corral.

La Romería de Jesús de los Milagros fue una de las primeras tradiciones del pueblo coatepecano, instituida por el cura párroco de Santa Ana en el año 1794, la imagen fue creada por Quirio Cataño en el año 1545. Dada esta celebración, se comienza la construcción del templo, al estilo colonial a iniciativa del Presbítero Doctor Cayetano Zelaya. Una vez construido el templo, el 20 de julio de 1812 Monseñor Casus y Torres funda la Parroquia Coatepeque, la cual 12 años más tarde pasaría a formar parte del departamento de Santa Ana. Por acuerdo ejecutivo, el 20 de noviembre de 1842, el presidente Licenciado Juan José Guzmán ordena que la Romería tenga efecto en lo sucesivo al tercer viernes de cuaresma, en adelante.

Título de Villa

En los años venideros se aproximaban cambios en la estructura del pueblo, pronto pasaría a recibir el título de Villa.  Bajo la administración de Don Miguel Santín del Castillo y siendo Ministro de Relaciones y Gobernación el célebre Capitán General Gerardo Barrios, se emitió el Decreto Ejecutivo de 21 de octubre de 1858, se dio el nombre de Jesús de Coatepeque. Esta distinción se le confirió a Coatepeque por haber alcanzado notable aumento, no sólo en el número de sus habitantes, sino también en el número de casas construidas, y señaladamente porque sus vecinos “han manifestado constantemente adhesión al Gobierno y acreditado en todo tiempo moralidad y costumbres hospitalarias y humanas”. Las Cámaras, por Decreto Legislativo de 11 de febrero de 1859, confirmaron el anterior título.

Entre uno de los hechos más relevantes de su historia se menciona ¨La Batalla de Coatepeque¨ el 28 de febrero de 1863, en el cual la Villa Jesús de Coatepeque, fue convertida en cuartel general del ejército salvadoreño, a las órdenes del Capitán General Gerardo Barrios, para repeler la invasión Guatemalteca a cargo del presidente y General Rafael Carrera.

Batalla de Coatepeque

Una de las más memorables en los fastos bélicos de América Central, pues allí chocaron dos ejércitos hermanos, dos hombres distintos y dos ideologías antagónicas.

El ejército guatemalteco invasor, formado por 6500 combatientes y venía a las órdenes del Presidente de Guatemala Rafael Carrera, ídolo analfabeto del partido conservador o cachureco.

El ejército salvadoreño defensor integrado por 2500 soldados colocados a las órdenes del Presidente de El Salvador, capitán general don Gerardo Barrios, figura la más descollante del liberalismo centroamericano en aquella época.

El 13 d febrero de 1863 la villa de Jesús de Coatepeque fue convertida en cuartel general del ejército defensor salvadoreño, mientras las huestes carreristas se movilizaban desde Jutiapa y Mita hasta Chalchuapa y Santa Ana.

El 22 de febrero de 1863 fue inaugurada la campaña con una escaramuza entre un punto avanzado del ejército guatemalteco y una partida de caballería del nuestro, que andaba en observación; como a las tres de la tarde, el enemigo apareció enfrente del cerro San Pedro Malacoff, punto estratégico que defendía la división vicentina mandada por el general Eusebio Bracamonte de lo que resultó un soldado muerto y tres heridos de nuestra parte ignorándose la pérdida que hayan tenido los contrarios.

El día 23 se empeñó en dicho cerro un sangriento combate que duró desde las 6am hasta la entrada de la noche, pero sin ningún resultado favorable para los invasores, en cuyas filas la artillería y las descargas de los rifleros salvadoreños causaron una gran mortandad. Los combatientes del 23 no fueron más que el preludio de la sangrienta  y decisiva batalla que se daría el 24 de febrero de 1863

El sol del 24 de febrero iluminó el escenario de la gran batalla.  Al amanecer los guatemaltecos abrieron pesado fuego de artillería contra las fortificaciones barristas que se extendían desde el cerro de San Pedro Malacoff hasta el pueblo de Coatepeque.

El ataque se recrudeció cada vez más y a las ocho de la mañana una división chapina, en una incursión temeraria y bizarra, logró penetrar hasta las primeras casas de la población. Sin embargo, el general Santiago González la rechazó enérgicamente.

Una hora más tarde, la mima división guatemalteca volvió a presentarse con la inquebrantable decisión de ocupar la plaza de Coatepeque y casi llegó a cortar el centro de líneas cuzcatlecas.

En tan  críticas circunstancias, Barrios se lanzó personalmente a la lucha de dos compañías de las divisiones viroleña y  santaneca y con su guardia de honor, habiendo consumado a punta de bayoneta la derrota completa de los atacantes.

En el desarrollo de la sangrienta batalla la artillería salvadoreña, que tanto acierto dirigieron los oficiales franceses Biscouby y Bazel, logró desmontar y romper las principales piezas enemigas.

Como a las tres de la tarde los atacantes dieron muestras de desaliento  y en forma precipitada empezaron a evacuar el teatro de la guerra, llevándose los heridos que podían marchar o cabalgar y las pocas piezas de artillería que les quedaban.

La acción continuó aunque flojamente, sin embargo, hasta las cinco de la tarde.

Al anochecer fue comisionado el general González para que persiguiera al enemigo en fuga y así lo hizo con 200 soldados  y un piquete de caballería hasta las inmediaciones de Santa Ana.

Esta batalla costó a Guatemala 1000 hombres muertos y 1500 heridos, más de 2000 fusiles y rifles, un cañón de bronce hermosísimo, 4 piezas más de artillería, pólvora y municiones en abundancia y otros implementos bélicos que constituyeron el trofeo de la victoria.

Causaba verdadero horror el campo de Coatepeque a la vista no solo el número de muertos, sino también por el estado de ellos; por todos lados se encontraban miembros humanos, ya una cabeza, un brazo, una pierna, en fin un hombre dividido en dos partes.

Después de diez horas de fiera lucha, El Salvador se había anotado una resonante victoria militar. De sus 2500 hombres combatientes solo habían perecido 50 y 200 quedaron gravemente heridos.

Esta batalla es mejor conocida a nivel centroamericano como “La batalla de Coatepeque”. La victoria -dice un testigo ocular de los sucesos- se debe en mucha parte, a la fuerte posición de nuestro ejército y a la multitud de obras de fortificación dispuestas por el General Barrios con previsión admirable.

En Coatepeque brilló en todo su esplendor el genio militar de quien, como Morazán, pasó por el escenario histórico de Centro América “con el fulgor del relámpago y el ruido de un guerrero homérico”.

En 1894, fue escenario de una sangrienta batalla, en las que perseguían a las tropas del General Antonio Ezeta, que corría a prestar apoyo a su hermano Carlos Ezeta, que estaba tambaleándose en el gobierno central de la nación.

Esta fue la cruenta batalla en la cual El Salvador logró una gran victoria gracias a la posición del cerro Malacoff y el ánimo triunfador de los habitantes.

Y es así como, la actual ciudad de Coatepeque fue testigo de enfrentamientos bélicos, vinculando el cerro al espíritu guerrero y bravío del pueblo coatepecano.

Título de Ciudad

Durante la administración del señor Carlos Meléndez y por Decreto Legislativo de 25 de mayo de 1917 se otorgó el título de ciudad a la villa de Coatepeque. Por Ley de 31 de mayo de 1926 la laguna de Coatepeque y las tierras ribereñas se segregaron de la jurisdicción de la ciudad de Coatepeque y se agregaron a la de Santa Ana. El área jurisdiccional de la referida ciudad se restringió notablemente por Decreto Legislativo de 20 de marzo de 1933, que creó el municipio de El Congo, integrado por los cantones de El Congo, El Guineo, San José de las Flores, El Rodeo, El Pezote, La Preza y La Laguna, segregados del municipio de Coatepeque.

Municipio de Coatepeque