domingo , 18 noviembre 2018
Las Entradas
Entradas

Las Entradas

Una bonita costumbre que se ha mantenido vigente desde ancestrales fechas hasta nuestros días, son las conocidas “entradas” las cuales se realizan desde hace unos 300 años, el día 28 de junio, en las vísperas de la celebración de la Fiesta de San Pedro Apóstol.

Las entradas son básicamente la visita que las comunidades rurales o cantones realizan al templo, donde se venera la imagen del Santo Patrono de la Parroquia: San Pedro Apóstol, y consiste en hacer una peregrinación o procesión desde el cantón hasta el pueblo a pie, ofreciendo el sacrificio como gratitud, al santo de la celebración.

Esta antigua tradición, tiene sus orígenes allá por 1720, cuando los habitantes de los poblados vecinos, acudían al pueblo de Coatepeque, para participar de la fiesta en honor a San Pedro, la cual se celebra el día 29 de junio.

Como las distancias para llegar al pueblo eran grandes y no se tenía ningún  medio de transporte, los visitantes realizaban su peregrinación a pie hasta el pueblo, procurando llegar por lo menos un día antes de la fiesta, es decir el día 28 y así participar de la misa que el sacerdote venía a presidir desde Guatemala el día 29 por la mañana.

Algunos habitantes del pueblo de Coatepeque, salían a las afueras del templo a darles la bienvenida a estos visitantes, y los acompañaban hasta las puertas de este,, para que ellos hicieran su “entrada” y llegaran a venerar la imagen de San Pedro.

Estos visitantes, por lo general traían una ofrenda al Santo, la cual al llegar hasta el templo, se conducían hacia la imagen y depositaban a los pies de San Pedro, como una muestra de agradecimiento por los favores recibidos.

Las ofrendas consistían en frutos de la tierra, semillas, especies y telas, las cuales eran bien recibidas por los feligreses locales. Las entradas se prolongaban por lo general hasta horas de la noche del día 28.

Esta tradición y el empeño y fervor que los habitantes mostraban para la fiesta de San Pedro, fueron motivos para que San Pedro Apóstol, fuera declarado Patrono del pueblo en 1734, por el Obispo de la Diócesis de Guatemala, Mons. Fray Juan Gómez de Parada. Con este nombramiento patronal, la tradición cobró más fuerza y cada vez se realizaban con mayor entusiasmo las entradas.

Sin embargo, a partir de 1812 cuando esta comunidad fue elevada a la categoría de Parroquia, comenzaron a organizar las peregrinaciones para hacer sus entradas, solo los cantones más cercanos al pueblo.

Hoy en día, después de tres siglos de existencia, las entradas siguen realizándose; por supuesto, algunas cosas se han ido mejorando desde aquellas fechas; ahora para alegrar más el recorrido que los visitantes hacen desde sus cantones, las entradas han incorporado en sus peregrinaciones carrozas, en las cuales viajan la reina o los representantes de la comunidad, así como también “viejos” o enmascarados y música de banda o aparatos de sonido, alegrando con cohetes todo el recorrido.

En el trayecto, los líderes religiosos cargan la imagen de San Pedro y como es tradicional, los habitantes del pueblo salen a recibirlos y cuando estos llegan al templo, los ahí presentes les reciben con aplausos y vivas y la comunidad visitante entra en multitud, siempre encaminándose a venerar al Santo Patrón y llevando la tradicional ofrenda, la cual hoy en día se coloca a los pies de la mesa del altar.

En años anteriores, las “entradas” eran recibidas por el párroco local en las afueras del templo y acompañada con música de banda hasta el atrio. Al llegar ahí, las campanas repicaban, dando así la bienvenida a los peregrinos que con esfuerzo y sacrificio, se conducían hacia los pies de San  Pedro.

Posteriormente las encargadas del ramo ofrecían a los visitantes, un pequeño refrigerio, consistente en un refresco con pan, para saciar un poco la necesidad y el cansancio que el recorrido hasta el pueblo les causaba.

Actualmente, para alegrar a los visitantes, la municipalidad también toma protagonismo en esta festividad religiosa y por la tarde de día 28 de junio, diversidad de juegos populares, como el famoso “palo encebado”, conciertos musicales, quema de pólvora, y se instalan ventas de todo tipo en los alrededores del parque central. La afluencia a esta festividad, es muy numerosa.

Corresponde a las autoridades civiles, religiosas y municipales, involucrarse en estas fiestas, y velar por que estas ancestrales tradiciones, que son parte de nuestra idiosincrasia no desaparezcan y se continúen desarrollando tal y como hasta hoy en día, después de 300 años, sigue vigente.

Compiló y redactó estos datos: Luis de Paz.