domingo , 18 noviembre 2018
Monseñor José Adolfo Mojica

Monseñor José Adolfo Mojica

Monseñor Jose Adolfo Mojica
Biografía.

Mons. José Adolfo Mojica nación en Nancintepeque, departamento de Santa Ana, el 25 de septiembre de 1936. Realizó sus estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Central de San José de la Montaña de San Salvador, recibiendo su ordenación sacerdotal en Santa Ana, el 25 de octubre de 1964.

Desde  esa fecha Mons. Mojica se desempeñó, antes, de Vicario, y después de Párroco de la Parroquia San Pedro Apóstol, Coatepeque.

Como hijo de campesinos y pastor de una zona de pobres y necesitados, Mons. Mojica trabajó en las cooperativas rurales, organizadas por Mons. Luis Chávez y González, a favor de los campesinos más pobres. Fue fiel a la vocación-misión de la iglesia en lo que es la promoción integral del hombre, vista como dimensión esencial y complementaria de la fe, es decir de una fe “que actúa mediante el amor” (Gal. 5,6), y que a su vez, se concretiza también mediante las obras sociales.

Mons. José Adolfo Mojica transformó su parroquia en una comunidad viva y ferviente por su amor a la Eucaristía y a la Madre de Jesús. Además fue conocido a nivel nacional como un gran promotor de las vocaciones sacerdotales; este aspecto constituye una de las principales características y preocupaciones de su ministerio sacerdotal.

Quien conoció a Mons. Mojica sabe que él vivió su sacerdocio con alegría y entrega personal, ya que fundamentaba este sacerdocio sobre los necesarios cimientos de la oración personal y la profunda devoción a Jesús Eucaristía y a la Virgen María.

Mons. Mojica fue ordenado Obispo en la ciudad de Sonsonate el día sábado 20 de enero de 1990 por el Nuncio Apostólico, Mons. Francisco de Nittis

Fungió como Obispo de la Diócesis de Sonsonate hasta el 25 de septiembre del2011, fecha en la que presentó su renuncia ante el Papa Benedicto XVI, tal como lo solicita el Derecho Canónico, a los sacerdotes, obispos que llegan a la edad de 75 años y fungen como obispos.  Durante su vida religiosa, desempeñó los cargos de Vicario de la Parroquia de Coatepeque, Vicario Ecónomo y Párroco de ese mismo lugar, además ordenó a 46 sacerdotes para la Diócesis de Sonsonate, 17 para la Fraternidad de María y dio origen a 12 parroquias en el mismo departamento, durante su cargo como obispo.

El 29 de noviembre del 2011, Mons. Mojica recibió la distinción de Hijo Meritísimo de El Salvador, “Monseñor entregó todo su sacrificio y esfuerzo en la actividad sacerdotal en beneficio de la población salvadoreña, cultivando valores indispensables en la convivencia social”, reza el decreto 911 acordado por los diputados del parlamento, el 17 de noviembre en el Salón Azul

Durante la última misa que ofreció Mons. Mojica como obispo de Sonsonate, el domingo 9 de octubre de 2011, el párroco de la Catedral de este departamento, Pbro. Dionisio de Jesús Ramírez Castillo, aseguraba que el religioso había sido un obispo muy humilde y muy querido, que había mantenido siempre la buena comunicación con las autoridades civiles y militares, y lo más importante, es que siempre acompañó a su feligresía de cantones y caseríos.

Asimismo, dentro de su labor sacerdotal en Sonsonate, también se le reconoce el espíritu con el que animó a los fieles en el camino pastoral, para lo cual también realizó diferentes viajes a muchos países del extranjero, con el objetivo de reforzar su vida pastoral; entre los países que visitó se encuentran los siguientes: Canadá, Estados Unidos, México y Centro América, Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela, Colombia, Uruguay, Brasil, Perú.

El día 25 de septiembre del 2011, con ocasión de estar celebrando los 75 años de vida, el pueblo coatepecano, feligresía y municipalidad, le otorgó un reconocimiento a Mons. Mojica en el cual se le nombraba “Hijo Meritísimo de Coatepeque”, su pueblo amado, en una emotiva Eucaristía a la que asistieron algunos sacerdotes de los que él formó.

El 13 de diciembre, del 2011, el Alcalde Municipal de Sonsonate, junto a las autoridades civiles, militares y religiosas procedió al acto de nominación de la 1ª. Calle Oriente y Poniente, con el nombre de Calle Monseñor José Adolfo Mojica, como un tributo al aporte que como pastor y obispo entregó a la feligresía católica por más de 25 años.

El 28 de enero del 2012 Monseñor José Adolfo Mojica Morales fue declarado Hijo Meritísimo de Sonsonate, en el inicio de as 51ª. Cabalgata Artística de Sonsonate.

Mons. Mojica demostró ser siempre un hombre humilde; amaba a los pobres y tenía un gran amor por los niños y los ancianos. En el cantón donde él nació, siempre le celebró la navidad a los niños, y les decía que era el Niño Dios quien les había llevado los juguetes, y les exhortaba que se portaran bien para que el próximo año, el Niño Dios siempre les tomara en cuenta y recibieran sus regalos.

A los ancianos siempre les llevaba algo; ropa, comida, les aportaba ayuda económica y siempre les celebró el día de las madres, pues él les tenía un gran aprecio, porque decía que ellas nunca salían de sus casas, que sólo pasaban cocinando y cuidando a sus hijos. Mons. Amaba a la familia, siempre les aconsejaba a que permanecieran unidas, pues les recordaba que la familia desintegrada se conduce al fracaso, que no olvidaran que la familia debe estar compuesta por papá, mamá y los hijos.

Siempre se interesó por los jóvenes y les exhortaba para que descubrieran su vocación y les convidaba a llevar una vida religiosa en el seminario; que si no les agradaba la vida de religioso, les aconsejaba para que fueran buenos hijos, y en un futuro, buenos padres. En sus relatos, Monseñor  comentaba que descubrió su vocación cuando su Madre Cayetana Morales y su hermana Celestina Mojica lo llevaban a misa a San Jacinto, y cuando el sacerdote Pedro Canjura elevaba la Santa Hostia consagrada, él le pedía al Señor que quería ser sacerdote, y Dios no sólo le concedió el milagro, sino que le tenía preparado un premio mayor que no se imaginaba: ser el pastor y el guía espiritual de la Diócesis de Sonsonate. Como sacerdote y como obispo, nunca descuidó al pueblo necesitado; si había un enfermo, no le importaba donde estuviera, él siempre se hacía presente, porque decía que era un compromiso para él que estas almas se salvaran. En muchas ocasiones, dejó de comer por darle a quien más lo necesitaba. En definitiva fue un hombre que vio el rostro de Dios en el hermano más necesitado

Él amaba mucho a nuestra madre santísima la Virgen María; nunca dejó un día sin rezar el Santo Rosario y nos invitaba a hacerlo, porque decía que no hay amor más grande que el de nuestro Señor y la Virgen María. Siempre demostró tener un gran cariño y estima por su pueblo Coatepeque, a quien llamaba su pueblo amado y la puerta del cielo, y constantemente preguntaba si aquí había algún enfermo, si alguien había fallecido, para llevarlos en oración y pedir a Dios por ellos.

Uno de sus deseos al fallecer, fue el siguiente “les ruego que cuando el Señor me llame a su presencia, me lleven una noche a Coatepeque,, a mi ciudad amada por siempre, y que me conduzcan por la calle del Cerro Verde, mi calle preferida” . Su partida a la casa del Padre dejó un profundo vacío en la feligresía cristiana del Occidente del país; en Nancintepeque, lugar de donde era originario, y los cantones que le rodean: San Jacinto, San Felipe, El Resbaladero y todos los caseríos circundantes; en Coatepeque, como pueblo y como municipio y por supuesto en Sonsonate, pueblo al cual sirvió fielmente como un enviado de Dios. Su partida el día 2 de marzo de 2012, dejó una gran tristeza, ya que con su amor y su ejemplo supo ganarse el corazón de quienes le rodeaban y vivieron a la sombra de su ejemplo.

Monseñor Mojica, que Dios le tenga gozando de su santa presencia en el cielo y le pedimos que hoy que ya está con el Padre, siga orando por nosotros.

Que Dios le bendiga.

Cordialmente: Fam. Mojica